En la épica novela de la liga fantasy Toque y Calma, esta semana hemos sido testigos de un evento que haría temblar a Shakespeare en su tumba: la rotura fibrilar de un jugador del equipo Atofc, fruto de un desafortunado encuentro con el oscuro arte del CrossFit. En un giro del destino digno de un thriller psicológico, nuestro héroe de la semana decidió que levantar pesas y realizar saltos mortales era una buena idea antes de que le llamaran a jugar, como si se tratara de un partido de fútbol en el que solo se juega en el gimnasio.
Ante una afición atónita y un equipo que ahora debe salir a la cancha con un tierno trozo de papel higiénico en lugar de un defensor, el Atofc se enfrenta a la dura realidad de tener que pedir una prórroga en su suerte, al igual que un jugador que se tira al suelo buscando un penalti que nunca llegará. La gravedad de la situación es tal que incluso el entrenador ha comenzado a considerar la posibilidad de inscribir a un catador de cervezas como sustituto, porque al menos sabe cómo levantar botellas sin romperse en el intento.
Así, la liga se tambalea en una cuerda floja entre la tragedia y la comedia, mientras los demás equipos esperan con ansiedad que la caída de Atofc no genere un efecto dominó. Tras esta desdicha, todos nos preguntamos: ¿Quién necesita un rival fuerte cuando tienes un entrenamiento de CrossFit que parece más un cruel juego de habilidad que una preparación física?





